Descripción
Las calas rojas son las que se denominan fijas. Su parte superior es más ancha y cuando queda anclada al pie no permite ningún movimiento del mismo, por lo que es importantísimo colocarlas en su correcta posición para evitar lesiones. Estas calas quedan reservadas a los profesionales que necesitan aprovechar hasta el último vatio de potencia y que no se desperdicie nada en movimientos innecesarios del pie. En su contra juegan que, si no encontramos la posición 100% óptima (y puede que ni aun así) no son cómodas, ya que nos obligarán a llevar el pie en la misma posición durante toda la ruta.